martes 14 de octubre de 2008

Poniendo las bases


Cuánto se ha hablado de pobreza: pobreza espiritual, pobreza de conocimiento y pobreza al no tener las necesidades básicas para tener una vida digna (agua potable, vivienda, drenaje, alimento...).
En esta ocasión, me gustaría comenzar con lo más básico que es el tema de la carencia de necesidades básicas, ya que sin ésta es probable no podamos evitar las otras mencionadas.
Para dar un panorama en materia alimentaria:
- Las mujeres embarazadas ciertamente requieren de nutrientes extraordinarios para estar saludables.
Un feto que no recibe el aporte energético suficiente es posible no termine de desarrollarse en el vientre, es decir, muera; en otros casos, el parto de la madre tendría complicaciones o, el bebé recién nacido sufriría de lesiones cerebrales o de tipo de necesidad especial. Todo lo anterior, con mucha frecuencia se debe a la carencia económica en que se vive, donde también no se pudiera producir leche materna, no se contara con los alimentos necesarios para que el niño pueda madurar sanamente, pueda poseer dientes sin caries, pueda poseer huesos fuertes para que se desempeñe en actividades de esfuerzo físico, etcétera.
Ahora, la "pobreza de conocimiento", en este sentido, fuera un efecto posiblemente directo de la carencia de alimento. Quien no desayuna o lo hace sin incluir los debidos nutrientes, con gran razón sufre intensos dolores de cabeza y fatiga, que repercuten en lo que se conoce como bajo rendimiento académico (incluyendo notas bajas y deserción escolar).

Aquí habría espacio para las organizaciones no lucrativas y organismos
gubernamentales que pudieran ayudar a suplir estas necesidades. Mas sin embargo,
la población mundial es muy grande y no toda tiene acceso a dichos servicios

De la pobreza crítica se describe.



Aún existe otro tipo de pobreza que dura décadas y falta por considerar: la pobreza extrema.
Lo mejor es dedicar, merecidamente, una entrada aparte para hacer extensión de sus características.